Crónica semanal · 15 de agosto
La tierra se movió.
Los Corcher@s, también.
Una madrugada de terremotos, tormenta y rayos dio paso a 1.600 metros de mucho nivel, quince llegadas, dos podios y el tercer tiempo en Torrenueva.
01 · Madrugada del sábado 15 · Granada
Antes del agua,
se movió la tierra
La noche se presentó movidita, y nunca mejor dicho. El temblor principal se registró a la 01:04:40, hora peninsular, al nordeste de Alhendín: magnitud Mw 4,8, muy superficial y con intensidad máxima observada V–VI. Se sintió también en la Costa Tropical.
No fue un susto aislado. El Instituto Geográfico Nacional contabilizaba 98 terremotos en la serie hasta las 14:00 del sábado, trece de ellos sentidos. Antes del principal hubo uno de Mw 3,7 y la mayor réplica, de magnitud 3,3, llegó a las 06:34:10, al norte de Gójar.
El cielo puso su propio aparato eléctrico: una tormenta descargó cerca de 900 rayos nube-tierra entre Granada, Málaga y Córdoba, con registros de lluvia de hasta 25 l/m². Tierra por abajo, relámpagos por arriba y despertadores innecesarios para casi todos.

02 · Sábado 15 · 85.ª Travesía del Puerto de Motril · 1.600 m
Quince Corcher@s.
Veinticuatro kilómetros.
Afortunadamente, cuando llegó la hora de lanzarse al puerto, la travesía pudo celebrarse. El nivel fue alto —194 participantes en la prueba absoluta— y el club respondió con quince llegadas oficiales. Cada marca ya cuenta en la Liga, en los rankings individuales y en las estadísticas de la temporada.


03 · Dos trofeos Corcheros
Sergio y Mari
volvieron a brillar
Y eso que estaba algo nublado. Sergio detuvo el crono en 20:20: 28.º de la general, 25.º masculino y segundo Veterano A. Mari llegó en 25:46, 19.ª mujer y tercera Veterana A.
Y queda el pequeño misterio del día: Sergio no aparece en la foto grupal. No sabemos muy bien por qué; quizá estaba demasiado pendiente de cuándo le daban su premio. :-P En su defensa, esperar un podio es una forma bastante digna de despistarse de una foto.



04 · Después de la travesía · Playa de Torrenueva
Pícnic, playa
y mucha charleta
Después de cronometrar las brazadas, tocó dejar de cronometrarlo todo. Unos cuantos Corcher@s cambiaron el puerto por la playa de Torrenueva, las clasificaciones por el pícnic y el ritmo por kilómetro por una conversación sin hora de llegada.
Porque hay una parte de cada travesía que nunca aparece en la clasificación: la toalla compartida, el «¿qué tal te ha ido?», el bocado que sabe mejor después de nadar y esa charleta que termina alargando la mañana mucho más que los 1.600 metros.

La clasificación cuenta puntos. La semana cuenta historias.
Una noche que se movió.
Un equipo que no paró.
Y después del podio, pícnic.